martes, 8 de mayo de 2007

Ángeles del Abismo

de Enrique Serna
Por Betsabé Del Valle

Ángeles del Abismo, es el título con el que Enrique Serna nombra a esta historia de amor, que surge en el siglo XVII en la Nueva España. Está novela se desarrolla alrededor de los protagonistas, Crisanta y Talcotzin, quienes son seres marginados por la sociedad de la época. Un indígena y una castiza con una familia poco aceptada en las ideologías y con los problemas de identidad que regían entre los indios mexicanos.

La singularidad de esta novela, es el reflejo de una sociedad que está en el auge de la aceptación a la vida de dominación e injusticias raciales, donde los españoles han cumplido con la misión de conquistadores y juegan el papel de la obediencia, el orden y lo correcto. Por otra parte la resistencia de un pueblo mexicano que se ha visto despojado de su propia tierra, de su lengua, de sus ideas y de sus costumbres.

Una castiza que ha sido violada por su padre, quien le ha hecho creer el abandono de su madre, de quien heredó el talento de las tablas, y , un indígena que vive con un conflicto interno de las dos religiones que se pregonaban como verdaderas y únicas, y por lo tanto se contraponen, (la iglesia católica y los dioses aztecas) Creencias con las que este indígena tuvo que batallar desde el seno familiar, y que Serna A través de este personaje representa al pueblo indígena en una línea que divide su pasado azteca y su presente católico. Son los contextos en los que se no ubica.

Sin embargo el verdadero tesoro del texto de Serna, radica en su capacidad para transportarnos por medio del lenguaje, los significados y las descripciones a la cotidianidad de la Nueva España. Lo que se vuelve en la estructura, un valor histórico.

La pareja de Crisanta y Tlacotzin ejemplifica el resultado de una sociedad sujeta a las normas, a las que Serna como parte de la narrativa cuestiona. Las condiciones del pueblo indígena y de la supuesta conquista sin ningún tipo de resistencia. Para ejemplificar mejor lo anterior, el autor toma como hilo conductor la fuerte lucha de la iglesia católica por cortar de raíz las religiones paganas de los aztecas, que por mucho, está lejos de haber sido un proceso pacífico y fácil.

Los indígenas, representados por Tlacotzin en esta historia, viven un constante conflicto entre; la resistencia a la nuevo, impuesto por los españoles, y la supervivencia que les otorga la iglesia católica. En la novela se narran situaciones en las que el pueblo mexicano, toma a la religión como una obligación y una forma de “taparle el ojo al macho” con los españoles, ya que si no era así, corrían el riesgo de ser despedidos de los empleos marginados, a los que solo aspiraban los nativos del país, peones, sirvientes, etc.

Los que nos muestra el autor es una sociedad altamente religiosa y sujeta a ella en lo social, espiritual y sobre todo en lo económico. Sin embargo está fe también servía de espectáculo y de reconocimiento social. Crisanta se hace pasar por falsa beata para conseguir dinero y en este montaje que ella planta existen factores que ayudan a la alta sociedad a conseguir fácilmente sus intereses y su posición dentro de una jerarquía.

Primero la usurpación de la santidad la hace el padre de Crisana, Onésimo un hombre alcohólico, que después de confundir a su propia hija con la mujer que supuestamente los abandono, Dorotea, viola a Crisanta. Este acto provoca que se acerque más a la iglesia y redime sus pecados con penitencias exageradas en las que no cabe el perdón de Crisanta, pero la venganza si. Es así como su hija se hace pasara por iluminada teniendo a su padre agarrado por los cuernos, debida a sus dones espirituales. El talento de Crisanta para ser actriz, no levanta sospechas no es hasta después cunado su padre se da cuenta de su engaño y la castiga con vender sus arrobos al público que está hambriento de espectáculo y de su lugar en el paraíso.

Después de interpretar por bastante tiempo su consagramiento, Crisanta decide escapar con una compañía de teatro que veneró a su madre en sus tiempos mozos, Es así cuando empieza la carrera de Crisanta como actriz, junto con la primera actriz Isabela, y Nicolasa quienes están al mando de Pedro Sandoval, un talentoso literario que ve en Crisanta el talento que llevó a su padre ganar dinero.
Tlacotzin por su parte, vivió en un lecho familiar que representa la confusión de los nativos. Una madre convencida de la religión católica como verdadera y única y un padre incapaz de concebirse persignándose ante la cruz, Axotécatl. La guerra entre sus padre con la religión española, lo lleva a raptar a Tlacotzin para mostrarlo como hijo de los dioses aztecas, entre copal, plumas, humo y hierbas, Tlacotzin se ve más confundido. Su madre lo rescata de la ceremonia pagana y lo lleva a refugiarse con Fray Gil, quien representa la cara de la devoción, la humildad y la vocación de la religión por evangelizar este pueblo semisalvaje.

Después de inculcar la fe católica en Tlacotzin , y de además ser totalmente aceptada por el indígena, lo manda con Cárcamo para ofrecerle sus servicios.
Este personaje es la cara oscura de la religión, donde el dinero la posición, va por encima del pueblo y de la fe. Esto ocasiona que Tlacotzin pierda el amor a Cristo y se refugie en la imagen de Huizilopochtli como su ídolo.

Con el asco que le ha inculcado Cárcamo con sus deslices a Tlacozin, con respecto de la religión católica, huye con Crisanta a quien salvo de un accidente en la carreta, se enamora totalmente de ella y emprenden una vida juntos.

La compañía de teatro para que trabajaban estos jóvenes se deshizo por órdenes de la iglesia, quien prohibía representaciones fuera del contexto religioso, denominándolas cómo provocaciones del pueblo para incidir en el pecado. Nicolasa, Crisanta y Tlacotzin viajan a la capital con nada más que su talento en las tablas.

Con el hambre rondándolos, Crisanta decide retomar su papel de falsa beata y ayudarse con las limosnas que la fe le dejaba. Tlacotzin, por su parte seguía con la confusión entre la fe falsa que provocaba su amada y la fe que él tenia por los ídolos aztecas.
Los rumores de la virtud de Crisanta llego a oídos de una familia acaudalada que la convocó a una curación a cambio de regalos lujosos que ahorraría para ir en busca de su madre en Cuba.

Los anfitriones de Crisanta , se vieron beneficiados con la estadía de la falsa beata, y sin sospechar de ella, le confiaron su vida. Leonor la hija de los marqueses, quien estaba enamorada del cretino de Cárcamo, trata a toda costa de desenmascarar a Crisanta de su abnegación.

Tlacotzin sumergido en su tarea de retomar la reiligión azteca, atenta contra las imágenes de las iglesias, cortando de las vírgenes el niño que llevan en los brazos. Crisanta, aunque burlona de su religión su creencia en la cruz no la dejaba fuera y compadece a las pobres imágenes sin sospechar de su enamorado.

Esta novela, se trata de representar como las ideologías tanto de una parte como de la otra, se tambalean en el mínimo intento de cuestionarlas. Una sociedad que se enaltece con sus aires de civilización. cree en una muchacha de 19 años que según ha sido iluminada sin ninguna razón , y hasta la propia Crisanta quien hace uso de este menester para juntar dinero, no se compadece de la manipulación de la fe.

La jerarquía es muy marcada, la situación del pueblo, su paisaje, son narrados como una zahúrda comparada con los excesos de las familias adineradas. Con ejemplos, el autor, nos dibuja la situación de cada uno de los miembros de una sociedad. El indígena, marginado y humillado hasta los limites de la dignidad humana. La iglesia, se adueña de la vida del pueblo, por medio de trabajos, limosnas, ideas, castigos, penitencias y una falsa concepción del mundo diferenciado por poder y raza.

Es un libro que recopila toda una sociedad y sus ideas. Un ejemplo de la resistencia del pueblo mexicano al pueblo español, y cómo es que la victoria fue cantada, descalificando lo que en todo momento estuvo presente, el pasado azteca.